Comentario: Dios odia a la violencia y requiere que no admiremos a los que son violentos ni compartiramos en su violencia. (Proverbios 3:31) Dios odia a los que hacen la maldad. No solo se les opone cuando esten vivos sino también borra su influencia cuando se hayan ido. Hace que se vean por lo que en realidad son. Lejos de ser considerados heroes, su historia de odio y maldad se rechaza y se olvida.
Oración: En nuestra hora de terror y maldad, Oh Señor, haga nulas las amenazas de los malignos y sus esfuerzos de engañar a los demás. En el nombre de Jesús, oro, Amén.
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