Comentario: La riqueza, especialmente la riqueza obtenida por la avaricia y por métodos malos no puede durar. Esta riqueza podrida pudre también el corazón de su dueño y nos puede
salvar de nuestra muerte. La justicia, sin embargo, es un tesoro mucho más precioso.
Esta justicia del Dios Eterno, este don que hemos recibido por la gracia y por la fe, es
más grande que los límites de nuestra mortandad y de suficiente poder para
comprar nuestras almas de la muerte.
Oración: Santo y Justo Dios, házme justo ante tus ojos. Quiero que mi legado más grande sea mi carácter justo no mi status, logros o riqueza. Sé que todos mi logros con el
tiempo serán olvidados, pero estoy completamente convencido/a que la justicia
que obras en mí será una bendición e influencia por generaciones después de mi
partida y que el tesoro que me acompañará cuando comparta contigo tu gloria. En el
nombre de Jesús, oro, Amén.
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