Comentario: No podemos renovarnos por nuestras propias fuerzas. Sí podemos guardar nuestras mentes de las influencias que corrumpen. Sí podemos ofrecernos a Dios y
venir a entender mejor su voluntad. Al final, sin embargo, a Dios le toca renovar; no
solamente cuando nos salva sino diariamente. Solo la gacia de Dios puede
sostener, habilitar y renovarnos. Ofrezcámonos a El. Después, pedimos en
confianza que nos dé su gracia para habilitar, perfecionar y renovarnos.
Oración: Padre, me acerco a Tí, pidiendo tu gracia para renovar la manera en la cual miro a todo, especialmente como miro a la gente. Pido que me limpies el corazón y que
renueves mi mente y mi espíritu. En el nombre de Jesús oro, Amén.
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