Comentario: Dios bendició al Rey David de maneras increibles, de niño pastor a rey, de mensajero a heroe de guerra, de un pueblito a líder de un gran imperio. Sin embargo, lo que más le importaba a David era que el y sus descendientes estuvieran cerca a Dios y que Dios mantuviera las promesas que le hizo. Más que cualquier discubrimiento en su vida de servicio, David aprendió que el futuro, que toda batalla y que cualquier esperanza descansaban en la presencia del Señor Dios de Israel. Cuando Dios habla, cumple con su palabra. Cuando Dios actua, lo hace para redimir. Por eso, David pide que Dios haga lo que anhela hacer, bendecir a su pueblo y cumplir con sus promesas.
Oración: Dios Confiable y Honorable, mi Padre quien me sostiene y me bendice, gracias por Tu presencia en mi vida y Tus promesas a mi futuro. Te pido que me traigas a Tu presencia con gran gozo tal como has prometido para que pueda morar en tu cas para siempre. En el nombre de Jesús oro, Amen.
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