Comentario: Ayer, recordamos las palabras de Solomón cuando dedicó el templo en Jerusalén. Increíblemente, Pablo dice que ahora Dios ha hecho su morada dentro nuestro por su Espíritu tal como lo hizo en el gran templo. La posibilidad que llegáramos a ser la morada santa de Dios le costó mucho: ¡la muerte de su Hijo! ¿Cómo podríamos ahora rehusar honrar su presencia santa dentro nuestro? ¿Cómo podríamos no vivir una vida santa como respuesta a su gracia?
Oración: Perdóname, Padre Amado, por las veces que he perdido de vista la maravilla de tu presencia en mí. El don de tu Espíritu me resulta tan increíble como me da humildad. Una vez más, Padre, te prometo presentar mi cuerpo como sacrificio vivo para complacer y honrarte como tu templo. A su vez, reconozco que me hace falta la presencia y poder de tu Espíritu para poder lograrlo. Guíame, límpiame, purifícame y hazme como Jesús por tu Espíritu. En el nombre de Jesús oro, Amén.
El Versículo de Hoy en:
Inglés
Portugués