Comentario: Jesús perdonó a un hombre rengo, demonstrando así su poder para lograr el milagro. Por todo lo importante que fuera el acto de sanarlo, lo más importante fue la reacción de los testigos: glorificaron a Dios. Reconocieron que Jesús les había llegado como la misma presencia de Dios. Cuando entendemos quien es Jesús y lo que ha hecho por nosotros y seguirá haciendo, haremos lo mismo hoy: ofreciendo nuestras alabanzas.
Oración: Dios Todopoderoso y Padre Celestial, glorifico tu nombre agradeciendote por tu gracia que has derramado sobre mí por tu Hijo y mi Salvador, Jesús, en cuyo nombre ofrezco esta alabanza, Amen.
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